|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
||||
|
|
|
|||||||||||||
![]() |
![]() |
|
|
|
||||||||||
|
|
|
|||||||||||||
|
|
|
|
|
|||||||||||
|
En 1984, año arriba año abajo, el Banco Mundial organizó un encuentro en el que entre otros participaban algunas de las más importantes asociaciones y ONGs del momento dedicadas a la intervención social, ¿la razón? indicarles cual sería su importante papel en los nuevos tiempos que se acercaban de cambios económicos a nivel mundial, cambios que iban a provocar tensiones y/o carencias en algunas zonas.
La política (sea en su vertiente más económica o no) no es algo que nos interese en las iglesias, ¿por qué? Bueno, primero porque es demasiado terrenal: fuera de lo que es el ámbito eclesial cada uno podrá entender y opinar lo que bien le parezca, pero dentro se hablan y tratan otras cosas... actitud que a cualquier autor de los escritos de la Biblia le sorprendería; y eso es así porque hemos olvidado el sentido exacto de la palabra política: actualmente la identificamos con partidos políticos, con que se nos pregunte una opinión cada cuatro años y poco más, pero en realidad POLÍTICA no significa otra cosa que “gobierno de la polis”, es decir, de la ciudad. Los judíos lo entendían muy bien, e igualmente entendían que los gobernantes, del nivel que fuera, debían estar en sintonía con Dios, lo cual les llevaba a tener una preocupación e implicación bastante directas en los asuntos de su ciudad, de su pueblo o nación. Nuestra implicación como pueblo de Dios en “los asuntos de la polis” no debe traducirse, como en algunos lugares llega a ocurrir, en recomendar desde la iglesias la adhesión o el voto para tal o cual partido; pero sí en el interés por las cosas que en ella ocurren, por si están o no en sintonía con la voluntad de Dios para los hombres. A veces me pregunto las razones por las que el pueblo de Dios pasa por esta sociedad tan silenciosamente en asuntos que antes le soliviantaban, siendo las injusticias sociales (discriminaciones, pobreza, abusos de poder, corrupción....) las que más y con mayor frecuencia lo hacían, y ejemplos de esto tenemos a raudales a lo largo de toda la Biblia.
Quizá hemos confundido el sujeto al que hay que aplicar Lucas 6:29 “Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica”: aquí nos está hablando exclusivamente de nuestra mejilla, no habla de la del prójimo: cuando es “el otro” el oprimido, el que sufre la injusticia del tipo que sea, deberíamos reaccionar con prontitud y de forma inequívoca; ¿o quizá hemos hecho un trueque inconsciente, disfrutando con tranquilidad de este hueco apacible en la sociedad que se nos ha ofrecido, a cambio de no levantar nuestra voz contra las injusticias que nos rodean? Sin embargo Dios nos pide a nosotros, sus hijos, su pueblo, que hablemos en voz alta y clara, que no nos quedemos en silencio: Abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado (Proverbios 31:8-9). Debemos levantar nuestras manos para ayudar a nuestro prójimo, y levantar nuestra voz para denunciar aquello que oprime, o que es injusto. Sería bueno que retomáramos esa idea de “política” que tenían los siervos de Dios que aparecen en las escrituras: interés por las cosas de mi ciudad, por que se gobierne de la forma más justa y equitativa posible, para que el nombre de Dios sea glorificado por las mismas bocas que antes sólo tenían la opción del silencio; antes de nosotros muchas voces se alzaron señalando las injusticias que afligen a los hombres, que Dios creó a su imagen y semejanza: hay que decidir si unimos las nuestras a las de Amos, Santiago, Nehemías, y tantos otros, incluido el mismo Señor Jesús... o si permaneceremos en silencio.
E. López es miembro de la iglesia Cristiana Evangélica en C/Agustina de Aragón, 53. Educador Social y colaborador del ministerio de obra social de la iglesia, "Misión Barrio" y de la ONG "Misión Evangélica Urbana de Valencia".
© Queda prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización de IGLEVALENCIA. Para reproducirlas en una página Web citar siempre el autor y dirección Web: http://www.iglevalencia.org
|
|
|||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
Iglesia Cristiana Evangélica en C/Agustina de Aragón, 53 (Valencia - Spain). © http://www.iglevalencia.org |
||||||||||||||