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¿Dialogar o no Dialogar?
Por Laia
Desde hace unos meses se viene lidiando una batalla
dialéctica entre el Gobierno y el Partido Popular que a
nadie pasa inadvertida por su singularidad. Es la lucha
contra la organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna,
en español: Patria Vasca y Libertad), que se cobró sus dos
últimas víctimas en el atentado de la Terminal 4 de Madrid
el pasado mes de diciembre.
El lunes 15 de enero se
celebró en el Congreso de los Diputados un debate acerca de lo que se ha
querido llamar:”El nuevo pacto antiterrorista”. Los diferentes
periódicos definían, al día siguiente, en titulares, lo que allí se
dirimió:
El País: «Rajoy se atrinchera contra la oferta de Zapatero de un gran
frente anti-ETA».
El Mundo: «Zapatero ofrece un pacto genérico, pero un implacable
Rajoy le exige cambiar de política».
ABC: «PP y PSOE escenifican su distanciamiento. Zapatero pide un
pacto a todos y Rajoy avisa: "Al final sólo estaré yo a su lado"».
La Vanguardia: «Zapatero y Rajoy brindan a ETA su enésimo ejemplo de
división».
La Razón: «El Presidente mantiene abierta la vía de diálogo "contra"
ETA. Rajoy a Zapatero: "Le ha tomado el pelo un rebaño de asesinos"».
Y es que,
independientemente de cualquier posicionamiento o ideología política,
está claro que dos no se entienden si uno no quiere.
La Biblia dice que hemos
de orar por aquellos que nos gobiernan (1ª Timoteo 2:1-2), no en vano deciden
acerca de asuntos de suma importancia para los que poblamos este país.
Además, y hablando desde un punto de vista meramente material, también
es cierto que los sueldos de los políticos se pagan gracias a nuestros
impuestos, así que estamos en condiciones de exigir que hagan las cosas
bien.
Por otro lado, cuando se
trata de luchar contra aquellos que juegan con la misma vida, creo que
nadie podrá decir que este asunto no le incumbe. De hecho, según una
encuesta realizada recientemente por el CIS (centro de investigaciones
sociológicas) en un total de 235 municipios y 45 provincias a 2.500
ciudadanos españoles de ambos sexos y de 18 años y más, se muestra que
los asuntos que más nos preocupan a los españoles son: en primer lugar,
la inmigración (casualmente, las dos últimas víctimas de la violencia
fueron ecuatorianos), y ésta seguida del paro, la vivienda, el
terrorismo y ETA, y los problemas económicos.
Parece, pues, lógico
pensar que no solo no nos mantenemos ajenos a este tema, sino que, mucho
más allá de eso, este asunto nos preocupa.
Desde iglevalencia.org,
queremos dejar constancia de nuestra preocupación, rechazo y condena
ante cualquier tipo de acción terrorista, junto con nuestro deseo de que
llegue el final de ETA.
¿Dialogar o no dialogar?
Al menos, entre aquellos que se consideran demócratas, no debería ser
ese el dilema.
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