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¿Preparado para los Exámenes?
Por Laia
Los
exámenes de junio son los más estresantes de todo el año. Se acerca el
verano y todos queremos disfrutar de las vacaciones sin tener que pensar:
“Tengo que estudiar para septiembre”.
Como cristianos, no debemos afrontar esta época de la misma manera que el
resto de nuestros compañeros de clase. Debemos mostrar que nuestros
logros o éxitos en la vida (nuestros aprobados, notables o
sobresalientes) no dependen única y exclusivamente de nosotros: dependen
de las fuerzas que vienen de Dios.
Es
muy común ver las Iglesias “peladas” de jóvenes durante este mes. Parece
como si la escasa hora y media que duran las reuniones del domingo fueran
completamente imprescindibles para nosotros, como si no pudiéramos
“desperdiciar” nuestro tiempo para dedicárselo al Señor en el que es “un
día para Él”.
Seamos sinceros: ¿Cuánto tiempo perdemos en hacer, simplemente, un
descanso para despejar nuestra mente y lo empleamos en ver la tele (más
de lo que empleamos para estudiar), ir a la nevera para picar, llamar por
teléfono a algún amigo/a, etc.?
No
es cuestión de ser “legalista”, “extremista” o “dictatorial”; es cuestión
de prioridades. ¿Cuál/cuáles son nuestras prioridades?, ¿está el Señor
entre ellas? Es muy difícil que nuestros amigos o compañeros crean que
tenemos a Cristo en nuestras vidas si eso no se plasma en algo práctico.
Sí, nos agobiamos, nos ponemos nerviosos, como todo el mundo, pero…
podemos y debemos descansar en el Señor, que es Quien nos da las fuerzas,
la capacidad… y todo lo necesario para sacar nuestros estudios adelante.
Nuestro Dios nos da de todo y en abundancia: ¿qué le damos nosotros a
cambio? Él no se merece “las migajas” de nuestro tiempo. Él se merece lo
mejor: que seamos alumnos excelentes en la asignatura más importante, que
es la de darle la gloria en cada área de nuestra vida.
¡Ánimo para todos!
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