|


Religión y Confusión
Por R. Dolz
Nada más confuso que el ámbito de la religión, con mucha
frecuencia, en los entresijos de las diferentes castas
religiosas, se descubre que no dicen lo que realmente son, ni
son realmente lo que dicen ser.
Salvando de ello a los muchos creyentes que de modo sincero y
auténtico encuentran en la religión el vehículo para
relacionarse con la divinidad, constatamos tristemente que los
hombres y mujeres de nuestra sociedad, las autoridades civiles
y los colectivos sociales, recelan de cuanto se acoge a la
religión para llevar a cabo cualquier actividad o servicio,
que se salga de lo estrictamente cúltico: la oración, la
predicación entre cuatro paredes, o la devoción personal.
Es decir cuando lo religioso, ha de bajar de sus alturas
espirituales y aterrizar en medio de un mundo en el que
ineludiblemente se ha de manejar dinero, poder e influencia;
la sociedad desconfía de que sus filantrópicos enunciados
encubran algún interés no confesado.
Por ello, para muchos, especialmente para la gente sencilla,
todo lo que suena a comunidad religiosa, les confunde, no
aciertan a escuchar la voz de Dios en medio de tantos voceros
de trasfondo ambiguo, aparentemente bienintencionados pero
indefectiblemente puestos en evidencia con el pasar del
tiempo, por algún aprovechamiento, escándalo, y hasta en
algunos casos por delito.
El Cristianismo como “Religión”, no puede arrojar a los demás
la primera piedra en este asunto, todos conocemos la historia,
por tanto resultaría ocioso referirla en esta breve reseña.
La Biblia, como Libro Divino que es, no elude ni acalla, esta
miseria moral, que nace del corazón del hombre y no de las
nobles convicciones que la revelación de Dios produce en los
hombres.
Es precisamente, la ausencia de la Palabra de Dios, viva y
actual, en los corazones de los religiosos, lo que provoca el
disimulo y las motivaciones encubiertas.
Recordemos un pasaje bíblico, que resulta paradigma de esta
situación tan vieja como actual en los círculos religiosos.
Este es 1º Samuel Cap. 1 , 2 , y 3.
En su lectura contabilizamos múltiples confusiones:
a)
Elí confunde a la atribulada Ana que oraba en el
templo, con una mujer ebria. (1º Sam. 1:14)
b)
Los creyentes que acudían a sacrificar a Silo, quedaban
atónitos al ver que la ofrenda dedicada al Señor era menguada
en sus ollas por el garfio de los criados de Ofni y Finess –
teóricamente sacerdotes del Señor-. (1º Sam. 2 : 13-17)
c)
El pueblo de Silo estaba perplejo viendo como los
–teóricos sacerdotes- acosaban sexualmente a las mujeres que
velaban a la puerta del tabernáculo. (1º Sam. 2:22)
d)
Samuel, confunde la voz del llamado de Dios, con la
llamada nocturna del achacoso y viejo sacerdote Elí. (1º
Samuel 3:4-5).
Tanta confusión y desafuero no eran casuales, las causas se
explicitan en el pasaje de modo inequívoco; los responsables,
mejor dicho culpables de aquella situación eran los mismos
dirigentes religiosos, que supuestamente debían enseñar La
palabra de Dios al pueblo de un modo vivo y perseverante:
1º) Eli, con el tiempo se había acomodado, en el sacerdocio su
actitud era abúlica . Su papel como padre y máximo responsable
del culto y la enseñanza en Silo había decaído hasta la
dejadez y la blandura culpable. (1º Sam.1:9 y 2:22-25).
2º) Ofni y Finess, no tenían ningún conocimiento del Dios que
debían enseñar y servir, consecuentemente, su oficio era un
abuso sacrilego (1º Sam.2:12).
3º) Samuel mismo, no es capaz de reconocer la Voz de Dios,
porque “no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de
Jehová le había sido revelada” (1º Sam. 3:7), a pesar que ya
llevaba varios años al servicio de Elí, quien evidentemente no
había tenido ningún interés en enseñar a Samuel La Palabra de
Yavhé y la forma en que debía conducirse en la casa de Dios.
El cronista sagrado, expresa de modo lapidario, la realidad
existencial de aquel pueblo que siendo religioso vivía ajeno a
la auténtica revelación divina: “.. y la Palabra de Jehová
escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.”
1º Sam. 3:1b
Quizá hoy podamos resumir del mismo modo el panorama religioso
evangélico de nuestros días, hay cultos, música adornada
bellamente, reuniones, comités, consejos y federaciones de
pastores e iglesias, mientras que la “cenicienta”, casi
siempre ausente, es La Palabra de Dios; sustituida con
sucedáneos elaborados, que presuntamente nutren más
rápidamente a la grey. Como aval, no falta nunca la cita de
que aquel pastor, o tal iglesia, con un librito y con unos
sistemas de control y organización determinado, a veces
rayantes a lo sectario, que en un año multiplicó por 100 su
membresía … etc.
Solo el Señor sabe juzgar esto con ponderación, pero su
Palabra es clara, donde no hay un contenido bíblico abundante,
no habrá auténtica visión, ni genuino crecimiento, el tiempo y
el veredicto divino pondrá todo en claro.
Mientras, a nosotros nos toca tan solo caminar en la vereda
que la Revelación señala, unos como guías y responsables,
acopiando Palabra de Dios en nuestras vidas, para que la
enseñanza impartida esté preñada de “Biblia Vivida”.
Los demás y todos juntamente esforzándonos en aprender,
bebiendo directamente de la fuente clara de la Revelación,
dando a esta la preferencia frente a los refrescos edulcorados
con atractivos envases.
A modo de moraleja: -O conoces a fondo la Biblia, o te darán
Gato por Liebre-. Cuanto menos te preocupes de lo que la
Revelación dice más “Príncipes” se te convertirán en “Rana”.
Que dicho más seriamente significa que hay que “socializar” el
conocimiento vivencial de la Palabra de Dios, o sea, que el
estudio bíblico no es solo para predicadores y responsables,
sino para toda la comunidad, cualquiera que sea su nivel
cultural o edad. Esta “socialización” de la Biblia es el único
antídoto conocido para prevenir las miserias, desmanes y
escándalos a los que la religión nos tiene acostumbrados.
Esto me recuerda, que los miércoles a las 20´30 h., en nuestra
iglesia se imparte un curso sistemático de Doctrina Bíblica al
que asiste solo una décima parte de la iglesia. ¿Será acaso
que también en nuestra congregación escasea la Palabra y falta
la Visión? , o quizá, ¿debiéramos atribuirlo a comodidad,
abúlia, y vidas exentas de compromiso? . Solo el Señor y cada
uno frente a Él tiene la respuesta acertada.
"
Déjanos tu comentario
|