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Mari Luz

Sí, solo eso Por Mari Luz G.


Yo creo que todo sucedió a partir de ser consciente de mi misma, lo que se llama tener “uso de razón”, alrededor de mis 7 años.

 

En aquel entonces estaba bautizada como casi todos los españoles en la fe católica apostólica y romana, pero mis padres y mi familia en general, no eran muy practicantes. Era una manera de vivir la religión más cultural que otra cosa.

 

Pero… todas las noches no me dormía sin haber rezado y aprendí a leer cogiéndole mucha afición a las vidas de los Santos. Era una niña que buscaba a Dios ya desde mis primeros años.

 

Siempre tuve la preocupación acerca de qué sería de mi alma cuando yo muriera, y según la fe católica procuraba ser buena y obediente para que Dios me recompensase. Aún así, nunca estaba satisfecha, nunca era lo suficientemente buena, siempre hacía algo que lo fastidiaba todo.

 

Pero llegó un buen día que mi padre conoció al Señor por mediación de un compañero de trabajo.

Entonces yo tenía 9 años. Seguidamente mi madre también entregó su vida a Jesús.

 

Cuando me enteré de la noticia, respiré muy aliviada: ¡Al fin voy a conocer el camino de Salvación!. Mis padres me dijeron: “Solo tienes que entregar tu vida a Jesús y que Él la dirija; solo eso”. ¡Sí, solo eso!

 

Entregué mi vida a Jesús sobre los 13 años y a los 15 me bauticé en una congregación cristiana evangélica.

 

Ha pasado el tiempo. Estoy rondando los 50 años, me casé con un hombre creyente y tenemos cuatro hijos. Todos en nuestra casa le hemos entregado nuestras vidas a Jesús. Hemos pasado por etapas malas de dudas y desconcierto, pues estuvimos sin reunirnos con los hermanos durante una larga temporada de diez años.

Pero el Señor nos trajo otra vez a su Iglesia; nos bendijo, perdonó y cada día muestra conmigo su misericordia, porque en el interior sigo siendo la niña que fui y no comprendo como el Señor me “mima” tanto. Y aunque nunca logre ser  “lo suficientemente buena”, Dios ha querido salvarme, no por lo que hago, sino por la Fe en Cristo, quien entregó su vida para pagar por todas y cada una de mis faltas.

 

Es cierto que el camino del creyente no es fácil. Hay muchas espinas en el camino. Vendrán enfermedades y pruebas pero, me gustaría decir como San Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

 

Mari Luz G. (17 de febrero de 2005)

 

Mari Luz está casada y reside en Valencia (España), donde nacieron sus cuatro hijos. Es miembro comprometida de la iglesia cristiana evangélica en c/Agustina de Aragón, 53. Junto a su marido, dedica parte de su tiempo libre a los ministerios de Obra social de la iglesia: Misión Barrio y Misión Evangélica Urbana de Valencia. También forma parte de las reuniones de Matrimonios; un nuevo ministerio que pretende solidificar y cimentar las relaciones matrimoniales con reuniones entorno a temas específicos.

 

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Iglesia Cristiana Evangélica en C/Agustina de Aragón, 53 (Valencia - Spain).

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